El valor de la continuidad
Real Madrid:
construyendo un modelo erróneo
- @PacoVicioso
Por unas
cosas o por otras, soy de esos que acabo perdiendo la noción del tiempo. Más de
tres semanas sin escribir, y esta noche mi equipo de toda la vida, y en
particular, algunos de los personajes que lo habitan desde hace un par de
temporadas me empujan a criticar todo lo que creo que esa panda de
impresentables está echando por tierra: nada más y nada menos que los valores
del Real Madrid.
Quizá la
actitud de los futbolistas no ha estado tan marcadamente inducida como en el
carrusel de Clásicos de los últimos tiempos, pero sí que se nota la mano de
míster Mourinho. Vale que un jugador
tenga que hacer uso de la picardía en un terreno de juego, o se fomente la
agresividad, hasta cierto punto, y sin llegar a la violencia, pero es
intolerable que la mano de un entrenador haga que se falte a la ética y el respeto que siempre se han
intentado inculcar desde un equipo “señor”, recurriendo al tópico.
Y es que
no se podrá ver un partido de los de la capital en el que pasen más de cinco
minutos sin Pepe tirándose y fingiendo, cuando no le da por
“degollar” a nadie; o a Callejón (que juega bastante, quién lo diría en
pretemporada) agitando los brazos protestando lo que sea, que un aficionado ha
soplado y le ha desviado un centro, por ejemplo. Todo ello por no hablar de la
nena Cristiano Ronaldo, dejando de lado su nivel futbolístico, que no sabe otra
cosa que gesticular de forma muy ridícula.
Pero
llegados aquí, ¿qué tiene todo esto que ver con la continuidad? Pues, ante
todo, llamar la atención del contraste que supone la situación que vivimos, con
un éxito que nos intentan vender los medios a los madridistas, con lo que se
podía haber hecho manteniendo un proyecto durante el tiempo. Se empieza con un
‘presidente-mesías’, que no tiene ni
idea de fútbol, dándole largas a Del Bosque y se termina recurriendo a un
hombre que te puede sacar del paso como Mourinho, contrarrestando a un equipo
de leyenda, como es el Barça de Pep.
Tampoco
podemos olvidar a Pellegrini, uno de
los entrenadores más cotizados del mundo, con una idea de fútbol de toque que
debe ser la envidia de muchos equipos, y al que se deja marchar de mala manera.
Un hombre que lleva al club a hacer unos de los mejores números de la historia.
De nuevo el problema de siempre: la nula continuidad.
Pero el problema no termina con el ninguneo a las
personas, sino que se abandonan también proyectos: el Madrid TEC, un centro de
alto rendimiento que buscaba, a través de estudios personalizados de los
jugadores, optimizar cada esfuerzo y sacar el máximo potencial de cada uno. Se
llegó a contar con la ayuda de la NASA y firmar convenios de colaboración con
centros de investigación tan prestigiosos como el MIT (Massachutetts Intitute
of Tecnology). Todo eso se abandonó sin más, porque seguro que al gran
empresario todo lo que no suene a ladrillo le parece más bien brujería.
El Real Madrid no puede conformarse con menos que
marcar épocas, sobre todo ahora que el máximo rival le recorta históricamente,
en títulos, afición y, sobre todo, valores. No puede ganar una Copa del Rey
sufriendo hasta el último minuto en la prórroga y tirar la casa por la ventana
cada verano. Ni mucho menos consentir que los miembros que lo representan hagan
que el club este llegando a las cotas más altas de animadversión.
Hay referentes propios dentro de nuestra historia, y
un brutal capital, en todos los sentidos, para salir de esta espiral de
derroche, y plantear un sistema de
valores acorde con el pasado (no tan lejano) y sostenible con los tiempos que corren.
HALA MADRID