La noche más oscura (Zero Dark Thirty)
Director: Kathryn Bigelow. Guión: Mark
Boal. Intérpretes: Jessica Chastain, Jim Joel Edgerton, Taylor Kinney, Kyle Chandler,
Jennifer Ehle. EE.UU., 2012. Duración: 157
minutos.
Tras el final
de la Guerra Fría, los Estados más desarrollados se encontraron en la
situación, muy poco común en la historia, de no verse enfrentados a una amenaza
bélica. Los atentados del 11 de septiembre en Nueva York y Washington, de una
magnitud sin precedentes, pusieron de manifiesto que incluso el corazón de la
primera potencia mundial era vulnerable ante el terrorismo.
A partir de
este acontecimiento va a partir La noche
más oscura, con el propósito de despejar el intrincado sistema de
inteligencia que tejió Estados Unidos en la búsqueda y asesinato del terrorista
más buscado de la historia, Osama Bin Laden (a quien se refieren hasta la
saciedad en la película como OBL).
Nada más y nada menos que la CIA, el Servicio de Seguridad Diplomática, así
como todos los mejores cuerpos de la Marina americana, y los servicios de
inteligencia de Pakistán, fueron dando palos de ciego durante más de diez años
detrás de las pocas pistas que iba dejando el líder de Al Qaeda.
La cinta muestra, sin patriotismos (lo que
levanta todo tipo de sospechas con el Gobierno; ¿acaso la administración Obama
dejaría ver la la luz a algo que muestra la verdad sin tapujos, bien
documentado y que, más bien, arroja polémica sobre las actuaciones americanas
en Oriente Medio?), el periodo desde finales de 2001, cuando EE.UU. arrasa
Afganistán en busca de OBL y, ya de paso, derrocar al régimen talibán y dejar a
su paso una situación de vacío de poder, o “poder blando”, que más se asemeja a
un estado fallido que a un lugar reinado por la democracia y la libertad que
propugnan en Washington.
Los métodos
que se relatan para llegar hasta el objetivo, sobre todo torturas y amenazas,
no han dejado indiferentes a ninguno de los partidos mayoritarios; la Operación Lanza de Neptuno (así se
denominó a la caza de Bin Laden) comenzó con la presidencia de George W. Bush y
terminó durante el mandato del Nobel de la Paz, Obama. Hay incluso quien ha
querido ver los efectos de esta política exterior, reflejados en dichas
operaciones, como uno de los detonantes del giro que ha dado el Partido
Demócrata a la CIA, con el nombramiento de John Brennan como nuevo director.
Tras el estreno de Zero Dark Thirty, el nuevo jefe de la inteligencia
norteamericana fue uno de los más críticos con los métodos que se ven en el
filme (aislamiento extremo, waterboarding,
agresiones,…) y ha cuestionado la efectividad de estos.
Con todo, la
pérdida del norte de los estadounidenses en las zonas más calientes (cerca de
las zonas fronterizas de Afganistán y Pakistán) es más que evidente: Bin Laden
había escapado hacía las zonas tribales del norte pakistaní, y más tarde hacía
la ciudad de Abbottabad, mientras que que el debate interno en la CIA es, si
investigar sobre dónde será el próximo atentado o centrar todas sus fuerzas en
la búsqueda de OBL. Llegado el momento, incluso la población en torno a las
principales ciudades de Pakistán empieza a tensar la cuerda a través de
protestas en contra de la diplomacia norteamericana: de hecho, una encuesta
realizada en 2004 por The Pew Research Center muestra cómo el 65% de los
pakistaníes tienen una opinión favorable de Bin Laden.
Ya desde una
perspectiva más general, hay que preguntarse sobre qué limitaciones, desde el
punto de vista del Derecho Internacional, se le pueden imponer a Estados Unidos
en la intervención militar. La propia naturaleza de la operación bordea la
legalidad, el transcurso de la investigación y el tanteo en Afganistán y
Pakistán sesgó la vida de miles de inocentes, lo que unido a los métodos para
obtener información serían motivos para ser juzgados por la Corte Penal
Internacional en un supuesto de haberse cometido de manera sistemática.