Tan solo Meryl Streep
LA DAMA DE HIERRO.
Director:
Phyllida Lloyd. Guión: Abi Morgan. Intérpretes: Meryl Streep, Jim
Broadbent, Iain Glen, Anthony Head. Gran
Bretaña, 2011. Duración: 105 minutos.
- @PacoVicioso
Si Meryl
Streep lleva 30 años esperando otro Óscar, parece que su talento le llevará a
esa ansiada estatuilla el próximo día 26. Muchos años conjugando trabajos a los
que la mayoría de las actrices ni aspiran alcanzar y en el caso que nos
concierne, más aún si cabe, dada la pobre historia que ha montado Phyllida
Lloyd. Ni rastro de esa mujer que reza el título del film en un biopic que
declina la balanza por los últimos años de la que fuera la primera gobernante
femenina de Occidente.
Ya en la
primera escena atisbamos lo que va a ser el resto del cuento: una anciana
Margaret Thatcher se escapa de sus cuidadores para ir a comprar leche al
supermercado, observando los precios y estableciendo una vaga metáfora en
relación a lo que fue su país años atrás con ella en el poder. Hay demasiada
recreación de la protagonista en su demencia, con visiones de su marido
fallecido y flashbacks que no dejan
admirar para nada lo que fue la figura de una de las mujeres más ilustres de
nuestro tiempo, admirada y odiada a partes iguales.
No podemos
afirmar que Meryl Streep sea una de las claves del film, sino que es su esencia
total; justifica el precio de la entrada y todos los premios que le han
otorgado y llegarán. Aún así, se echan de menos más minutos de la auténtica
‘Dama de hierro’ en activo, aquella que no daba su brazo a torcer ante los más
poderosos líderes internacionales o imponía una disciplina espartana en su país
por encima de las oposiciones internas. En su lugar, la protagonista queda enterrada
bajo kilos de maquillaje en gran parte del tiempo, interpretando a una mujer
que no sabe quién es.
Es la
segunda vez que Phyllida Lloyd trabaja
con Streep, que alcanza toda su dimensión a pesar de todo, se engrandece ante
la adversidad y nos regala un título que, sin ella, no sería más que un biopic
de serie B, de los que se estilan ahora, perdiendo al personaje intentando
innovar y no llevándonos a la historia que queremos ver. Solo con algunas
imágenes de archivo, la directora intenta trasladarnos a los 80 pero no es
suficiente, por el peso que le da a la Thatcher anciana.
A Meryl Streep la acompaña una magnífica banda
sonora, a cargo de Thomas Newman, compositor en películas como American Beauty o Tomates verdes fritos. Ausente
de voz crítica, el film no gustaría ni al propio personaje: “en estos tiempos
los sentimientos están sobrevalorados por encima de las ideas” afirma Thatcher;
justo lo que se nos ofrece.
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